REVISTA DE ACTUALIDAD Y CRÍTICA Rock, metal y cultura musical

Actualidad

Metallica cierra M72 y entra en la Sphere con su apuesta más arriesgada

La gira que convirtió cada fin de semana en dos conciertos diferentes terminó en Londres. Ahora Metallica cambia los estadios por un recinto capaz de devorar visualmente a cualquier banda.

Metallica terminó la gira M72 el 5 de julio de 2026 en el London Stadium. Fueron casi tres años, cerca de cien conciertos y una producción diseñada para que cuatro músicos pudieran tocar en medio de un estadio sin parecer diminutos.

El último concierto comenzó con Whiplash y terminó con Enter Sandman. Entre ambos extremos aparecieron For Whom the Bell Tolls, Ride the Lightning, The Call of Ktulu, Blackened y One.

No fue una despedida sentimental. Metallica cerró la gira haciendo lo que mejor ha aprendido a hacer durante esta etapa. Alternar canciones inevitables con temas menos previsibles y obligar a un estadio entero a mirar hacia diferentes puntos del escenario.

Ahora viene una prueba más complicada.

En un estadio Metallica tenía que llenar el espacio. En la Sphere tendrá que impedir que el espacio se coma a Metallica.

M72 fue mucho más que una gira larga

La idea central parecía sencilla. Dos conciertos en una misma ciudad y ninguna canción repetida entre ambas noches. Sin embargo, esa decisión obligaba a mantener activos más de treinta temas, cambiar el orden constantemente y evitar que una noche pareciera claramente inferior a la otra.

El formato resolvió uno de los problemas habituales de las grandes giras. Metallica no podía tocar durante años el mismo concierto con pequeñas modificaciones. Cada ciudad importante recibía dos repertorios y el público que compraba ambas entradas sabía que no vería una repetición.

También permitió que canciones menos frecuentes convivieran con los grandes himnos. El grupo podía reservar Master of Puppets para una noche y Enter Sandman para la siguiente sin que ninguna quedara vacía.

Dos noches

Cada fin de semana ofrecía dos repertorios completamente diferentes.

Escenario circular

La banda se desplazaba constantemente para tocar ante las cuatro partes del estadio.

Catálogo abierto

Los clásicos compartían espacio con instrumentales, cortes profundos y canciones de 72 Seasons.

El escenario obligó a Metallica a dejar de posar

El escenario circular tenía ocho torres, varias baterías y un espacio central ocupado por el público del Snake Pit. James Hetfield, Kirk Hammett y Robert Trujillo debían recorrerlo mientras Lars Ulrich cambiaba de posición durante el concierto.

Aquello generaba algunos momentos desordenados, pero impedía que la banda permaneciera inmóvil frente a una única grada. Metallica no podía esconderse detrás de una pantalla colocada al fondo porque no existía un fondo.

El concierto estaba en todas partes y en ninguna. Una decisión bastante coherente para una banda que llevaba décadas utilizando escenarios cada vez más grandes y que necesitaba encontrar una forma de volver a estar cerca del público.

M72 no intentaba recrear la juventud de Metallica. Mostraba a cuatro músicos veteranos tratando de mantener vivo un catálogo enorme sin convertirlo en una exposición de museo.

La Sphere cambia todas las reglas

La residencia Life Burns Faster comenzará en octubre de 2026 en Las Vegas y continuará hasta marzo de 2027. Metallica ha anunciado veinticuatro conciertos y mantendrá el sistema de fines de semana sin canciones repetidas.

No habrá teloneros. La noche, el recinto y toda la producción estarán construidos alrededor de Metallica.

Eso permite un control enorme, aunque también elimina cualquier excusa. La Sphere dispone de una pantalla interior que envuelve prácticamente al público, un sistema de sonido diseñado para dirigir el audio con enorme precisión y diferentes efectos físicos integrados en el recinto.

El peligro consiste en utilizarlo todo.

Las grandes pantallas funcionan bien cuando amplían lo que sucede en el escenario. Funcionan peor cuando el concierto parece una demostración tecnológica acompañada por una banda.

La siguiente etapa

Life Burns Faster llevará el formato sin repeticiones a Las Vegas

Metallica tendrá que crear imágenes distintas para canciones que llevan décadas formando parte de la cultura popular sin permitir que el recinto se convierta en el verdadero protagonista.

No todas las canciones necesitan una película

Temas como One, Orion o The Call of Ktulu ofrecen espacio para construir una narrativa visual. Otras canciones funcionan precisamente porque no necesitan que nadie explique qué hay que sentir.

Un riff como el de For Whom the Bell Tolls pierde fuerza si el público no sabe si mirar a Hetfield, a Trujillo o a una animación de dieciocho mil metros cuadrados.

La mejor decisión podría consistir en dejar partes de la pantalla casi vacías. Oscuridad, contrastes sencillos y momentos donde la atención regrese a los músicos.

La Sphere invita al exceso. Metallica tendrá que demostrar que también sabe utilizar la contención.

Lo que puede salir bien

Un recorrido visual por más de cuatro décadas de discos con un sonido y una producción imposibles de trasladar a otro recinto.

Lo que puede salir mal

Que las canciones queden reducidas a la banda sonora de una pantalla gigantesca diseñada para aparecer en vídeos de móvil.

Metallica vuelve a ponerse en una situación incómoda

Una banda de su tamaño podría limitarse a repetir una producción rentable durante el resto de su carrera. Metallica ha elegido entrar en un recinto donde todavía no posee una fórmula probada.

La residencia agotó rápidamente las fechas anunciadas, pero vender las entradas era la parte sencilla. Lo complicado será construir dos conciertos diferentes que funcionen como música y como experiencia inmersiva.

M72 terminó demostrando que Metallica todavía podía dominar un estadio. La Sphere plantea la pregunta contraria.

Ahora toca comprobar si Metallica puede dominar un recinto diseñado para ser más grande que cualquier artista.