Top 5 conciertos del Leyendas del Rock 2025 (según esta casa)

Villena volvió a rugir del 6 al 9 de agosto con una edición de Leyendas del Rock que mezcló veteranía, olor a pólvora y un ojo muy claro puesto en las nuevas hornadas. En cuatro jornadas repletas de power, sinfónico, thrash y metal moderno, hubo conciertos notables, otros correctos… y cinco que, por puesta en escena, ejecución y conexión con el público, se despegaron del resto. Éste es mi Top 5 —ordenado de menos a más— después de patear escenarios y comer polvo como si lo fueran a prohibir mañana.

 

Antes, el criterio: impacto global del show (sonido, voz, precisión), diseño escénico (luz, fuego, visuales), setlist (peso de los hits y cómo encajan las novedades) y, sobre todo, lo que hizo la banda para ganar a Villena en ese rato. Si el concierto te saca del móvil y te pone a cantar con desconocidos, empieza a sumar.

5) The Halo Effect (Jueves, Azucena)

Los suecos salieron a recordar por qué el death melódico aún es un idioma con futuro cuando se ejecuta con clase. La banda de Mikael Stanne (sí, el de Dark Tranquillity) armó un recital de precisión quirúrgica: guitarras que entrelazan melodías con mala leche, estribillos que no renuncian a la épica y una base rítmica que empuja sin engordar de más. Además, hay morbo histórico: Patrik Jensen (The Haunted) cubre en directo el puesto de Jesper Strömblad, y junto a Niclas Engelin, Peter Iwers y Daniel Svensson el “súpergrupo” suena compacto, vivo, nada de reliquia de museo.

El set fue un repaso a lo mejor que han publicado en este arranque de carrera: “March of the Unheard”, “In Broken Trust”, “Detonate” o “Shadowminds” cayeron con esa mezcla tan sueca de filo y melodía. Stanne —voz siempre al borde del abismo, pero afinada— controló dinámicas y silencios con solvencia de veterano. No vinieron a descubrir América; vinieron a recordar cómo se hace. Y a esa hora, en Azucena, el melodeath volvió a ser una religión útil.

A nivel festival, su hueco del jueves fue un acierto: encajaron como puente entre la modernidad de la tarde y el ritual nocturno posterior, con un sonido perfectamente medido y sin florituras gratuitas. En lo logístico, su horario y escenario ya prometían músculo… y cumplieron.

4) From Fall to Spring (Jueves, New Rock)

Si el Leyendas quiere seguir respirando en 2035, necesita esto: bandas puente que traigan a la generación Spotify sin cabrear (demasiado) a la vieja guardia. From Fall to Spring fue exactamente eso. Los gemelos Wilhelm se reparten las voces —limpias y ásperas— sobre un metal moderno de guitarras de siete cuerdas, toques de hip-hop y estribillos diseñados para quedarse pegados a la primera. Sí, hay ecos de Linkin Park en la receta, pero con una producción y un enfoque claramente 2025. Además, venían de firmar un buen papel en el Resurrection Fest 2025 unas semanas antes, confirmando que el formato festival les sienta de maravilla.

Draw the line” y o el cover de “In the end” funcionaron como bengalas: la gente joven respondió, y más de uno de los de negro hasta los tobillos terminó asintiendo con la cabeza a su pesar. No inventan la rueda, pero tienen gancho, oficio y una energía que en directo suma. Su slot de primera tarde en New Rock fue ideal para medir el pulso del relevo generacional… y lo superaron.

3) Powerwolf (Sábado, Azucena, cabeza de cartel)

Si buscas sutileza, no es aquí. Si quieres espectáculo, Powerwolf vinieron a dar cátedra de misa metalera: telón rojo, Attila Dorn elevado en plataforma, antorchas, órgano gigante, pirotecnia y una banda que domina el tempo del festival como si llevara una década ensayando este mismo show para esta misma noche. “Blessed with the Blade” abrió la ceremonia y, desde ahí, todo encajó como una maquinaria germana bien engrasada: “Amen & Attack”, “Incense and Iron”, “Army of the Night”, “Sinners of the Seven Seas”… coros a degüello y Villena convertida en karaoke litúrgico.

Hubo además detalles de trinchera (por seguridad, fotógrafos limitados en los primeros temas por las llamaradas; normal viendo el arsenal), bromas en castellano y ese final con “We Drink Your Blood” que levanta hasta a los que habían jurado ahorrar fuerzas para el cierre. Show de festival de manual: grande, teatral, memorable, con la gira “Summer of the Wicked 2025” echando el telón a lo grande.

2) Beast in Black (Sábado, Azucena)

Lo de Beast in Black fue fiesta en mayúsculas. Ni más, ni menos. Puro heavy de neón, hooks desvergonzados y un Yannis Papadopoulos en modo “¿hasta dónde quieres que suba?” El público entró al juego desde “Cry Out for a Hero”, y a partir de ahí el set fue un parque de atracciones: “Hardcore”, “Born Again”, “To the Last Drop of Blood”, “Enter the Behelit”… y un final que encadenó “One Night in Tokyo”, “End of the World” y el homónimo “Beast in Black” para dejar el recinto convertido en pista de baile. Ovaciones cada dos por tres; empatía de Yannis por encima de la media. Gracias por venir. 

Si Powerwolf te aplasta con escenografía, Beast in Black te gana por perseverancia melódica y dinámica: estribillo, subida, otra subida, coreo… y así hasta que te rindes. Venían calentando el ambiente desde días antes (“Beasts of Spain, are you ready?!”), y el sábado lo confirmaron con creces.

1) Within Temptation (Viernes, Azucena, cabeza de cartel)

La reina Sharon den Adel coronó el viernes con un concierto de manual: sonido pulcro, equilibrio entre novedades y clásicos, y una voz que, por momentos, pareció aplastar el cielo del Jesús de la Rosa (perdón por el exceso; había que decirlo). “We Go to War”, “Wireless” y “Bleed Out” (del álbum de 2023) marcaron territorio reciente, mientras “Stand My Ground”, “Paradise (What About Us?)”, “Supernova”, “Faster” y “Lost” recordaron por qué WT sigue metiendo a generaciones distintas en la misma foto. Setlist sólido y una banda que, atada a plataformas, deja a Sharon todo el foco: decisión inteligente y, en Villena, efectiva.

Más allá de debates extra musicales (que los hubo en prensa), lo tangible es lo que se oyó y se vio: un headliner sin fisuras que convirtió la tercera jornada en el pico emocional del festival. La sensación general fue de “esto es lo que esperábamos de ellos” y un poquito más. Y sí, el día ya venía caliente porque Novelists y Battle Beast había pasado antes arrasando —la jornada se vivió como un “duelo de divas” con Camille Contreras, Noora Louhimo y den Adel turnándose el trono—, lo que hizo que el clímax de Within Temptation cayera todavía mejor. 

Lo que se viene

El festival ha madurado una fórmula: cartel mixto que junta dinosaurios, bandas top de estadio europeo y savia nueva que engancha a público joven sin dinamitar la convivencia. Y con Villena otra vez como plaza fuerte, ya se habla —y se ha anunciado— de un 20º aniversario en 2026 que buscará subir la apuesta con exclusividades y regresos muy golosos. Si 2025 apuntó alto, la próxima edición quiere el listón en modo récord.